La octava Conferencia ARPEL concluyó con un llamado a asumir la complejidad del sistema energético global y avanzar con pragmatismo. “Más que una transición energética con reemplazo, estamos viendo una evolución”, afirmó el Secretario Ejecutivo Carlos Garibaldi, tomando en cuenta la visión del sector que estuvo plasmada en cuatro días del evento, al remarcar que las energías renovables están “complementando a los combustibles fósiles para satisfacer la creciente demanda”. En ese contexto, advirtió que “no se puede forzar un cambio de paradigma con proteccionismos” y planteó que el gas natural “no es ya un puente transitorio, sino un vector de la descarbonización e integración regional”.
En el cierre, también subrayó la necesidad de acelerar transformaciones estructurales en la industria: “Urge continuar descarbonizando nuestras operaciones” y avanzar en digitalización y ciberseguridad. Para América Latina, destacó una “ventana de oportunidad” por su potencial geológico y condiciones geopolíticas, aunque condicionada a reglas claras. “Hoy más que nunca necesitamos políticas de Estado, no sólo de gobierno”, sostuvo, al pedir estabilidad institucional, seguridad jurídica y cooperación público-privada. “Nos falta mucho por hacer, pero lo vamos a hacer juntos y no malogremos esta oportunidad”, concluyó.
OFFSHORE: COMPETITIVIDAD, REGLAS CLARAS Y ESCALA, CLAVES PARA DESTRABAR INVERSIONES
La competencia global por capital y la necesidad de convertir recursos en producción efectiva marcaron el debate sobre el offshore en América Latina, donde los participantes coincidieron en que, pese al potencial de clase mundial, persisten trabas estructurales. Representantes de Shell, YPF, IBP, Total Austral, ANCAP y Rystad Energy subrayaron que la clave pasa por garantizar estabilidad macroeconómica, reglas claras y acelerar los tiempos entre descubrimiento y desarrollo en zonas como Guyana, Surinam, Argentina, Brasil o Colombia. En un contexto donde el deepwater recupera protagonismo, se advirtió que la competitividad frente a otros mercados es determinante y que “la comercialidad y la estabilidad del clima de inversión son fundamentales”, junto con marcos regulatorios previsibles y acceso a información.
En términos coincidentes, las empresas remarcaron que la exploración en aguas profundas es cada vez más selectiva por sus altos costos y riesgos, lo que obliga a priorizar proyectos con escala y resiliencia dentro del competitivo Atlántico Sur. El panel coincidió en que el desafío no es solo geológico o financiero, sino también institucional y social: atraer inversiones sostenidas, consolidar marcos transparentes y lograr que el potencial offshore se traduzca en desarrollo real.
AGUAS PROFUNDAS Y SEGURIDAD GLOBAL
El CEO y fundador de Rystad Energy, Jarand Rystad, advirtió que el mundo atraviesa “la mayor disrupción de flujo de energía”, un shock provocado por la guerra en Irán que reconfigura la seguridad energética global y revaloriza el rol de las aguas profundas. Explicó que la crisis —con pérdidas de hasta 5,5 millones de barriles diarios de petróleo y más de 14 millones si se suma gas— tensionó el sistema, aunque este resistió gracias a reservas estratégicas e infraestructura alternativa, lo que contuvo el impacto en precios. Sostuvo que aguas profundas gana protagonismo con producción récord superior a los 10 millones de barriles diarios, inversiones en torno a los 70.000 millones de dólares y América Latina posicionándose como un eje clave para sostener la oferta futura en un contexto de creciente incertidumbre.
CONVENCIONALES
Los yacimientos convencionales siguen siendo un pilar clave de la producción hidrocarburífera global y regional, pero enfrentan el desafío de mejorar su competitividad en un contexto dominado por el auge de los no convencionales. Un panel de expertos concluyó que aumentar el factor de recuperación, optimizar costos y aplicar innovación tecnológica son determinantes para extender la vida útil de los campos maduros.
INTEGRACIÓN CON GAS: RETOS
La integración gasífera en el Cono Sur entra en una nueva etapa impulsada por el potencial de Vaca Muerta, la declinación de la producción boliviana y una demanda regional en transformación, especialmente en Brasil. En un panel, expertos coincidieron en que existen condiciones para expandir el comercio de gas, pero advirtieron que el desafío pasa por desarrollar infraestructura, asegurar competitividad y avanzar en acuerdos de largo plazo que den previsibilidad a las inversiones.
Las ideas concluyentes están alineadas a que la integración es viable, pero dependerá de alinear competitividad, infraestructura, financiamiento y marcos regulatorios en un contexto regional cada vez más complejo.
CIBERSEGURIDAD Y TECNOLOGÍA
El consultor Julio Ardita advirtió que la ciberseguridad es ya un pilar estratégico en el Oil & Gas por la creciente digitalización, al señalar que “la seguridad no es un proceso continuo”. Alertó sobre amenazas como ransomware, robo de credenciales y más de 2.500 vulnerabilidades en sistemas industriales, especialmente en entornos con nube, sistemas desactualizados y operación 24/7. Ante este escenario, propuso una estrategia integral basada en procesos, personas y tecnología, con foco en cultura organizacional, monitoreo continuo y autenticación multifactor —“por ahí entra la mayoría de los intrusos”—, destacando que se trata de una “carrera permanente” clave para la continuidad del sector.
Por su parte, en el panel de Tecnología con Propósito, especialistas coincidieron en que la transformación digital en Oil & Gas ya no depende de incorporar tecnología, sino de aplicarla con propósito y escalarla en toda la operación para generar valor real. Destacaron que el desafío es pasar de pilotos a implementación masiva, con foco en integración de datos, calidad de la información y ciberseguridad, bajo la premisa de que “la tecnología por sí sola no transforma” y que la digitalización es hoy una condición clave para la competitividad del sector.